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El cuidado parental que son las conductas mediante las cuales un progenitor protege y favorece el desarrollo de su descendencia, es relativamente raro entre los artrópodos.

Sin embargo, dos grupos que lo manifiestan de manera notable son algunas chinches y los escorpiones, aunque lo hacen a través de estrategias muy distintas.

Dentro de las chinches, especialmente en familias como Pentatomidae y Reduviidae, se observa un cuidado maternal que incluye la vigilancia. En este caso, es la hembra quien permanece junto a los huevos, protegiéndolos de depredadores y parasitoides.

En algunas especies, la madre cuida la superficie de los huevos para evitar infecciones fúngicas y también proporcionan una defensa química o física. Pueden utilizar secreciones defensivas o tomar posturas amenazantes para alejar a posibles atacantes. Luego de la eclosión de las ninfas, el cuidado continúa por algún tiempo.

En caso de los escorpiones, el cuidado parental es más complejo y duradero. Los escorpiones son vivíparos, es decir, sus crías no nacen de huevos. La hembra expulsa crías completamente formadas. Inmediatamente tras el parto, las crías suben al dorso de la madre, donde permanecen durante varios días o semanas. Durante este período, los pequeños escorpiones no regulan bien la humedad ni la temperatura, y no pueden alimentarse por sí solos. La madre protege activamente a su prole contra depredadores y evita que se dispersen antes de estar preparados para sobrevivir de manera independiente. Esta inversión parental se considera una de las más avanzadas dentro de los arácnidos.

🌟Como vemos, tanto insectos como arácnidos dan ejemplos de cuidado parental que asegura la supervivencia de su descendencia. Pueden ser unas madres muy tiernas.

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