Hoy retrocedemos en el tiempo hasta el Periodo Agroalfarero Temprano para conocer una de las tradiciones arqueológicas más representativas del Chile central: la cultura Bato (200 a.C. – 800 d.C.). A través de pequeños fragmentos cerámicos es posible reconstruir aspectos de la vida de los grupos que habitaron valles y zonas costeras entre los ríos Choapa y Maipo.
La alfarería Bato destaca por su delicadeza técnica. Muchas de sus vasijas presentan paredes delgadas y superficies pulidas de color negro o café. Un rasgo característico es la decoración mediante inciso lineal punteado, donde líneas y reticulados delimitan campos de puntos, a veces complementados con pigmentos rojos elaborados con minerales ricos en hierro.
Entre los hallazgos más llamativos asociados a esta tradición se encuentran fragmentos de pipas cerámicas, manufacturadas con notable precisión y paredes muy finas, que en ocasiones alcanzan apenas 2 o 3 milímetros de espesor. Su presencia en contextos domésticos y funerarios ha llevado a proponer que pudieron participar en prácticas sociales o rituales vinculadas al consumo de sustancias fumables.
Otro rasgo distintivo de estos grupos es su patrón funerario: los individuos eran enterrados frecuentemente cerca de los espacios habitacionales, muchas veces en conchales, acompañados principalmente por adornos personales como el tembetá, más que por ofrendas cerámicas.
Así, incluso los fragmentos más pequeños se transforman en valiosas pistas para comprender los procesos culturales que marcaron la transición hacia las primeras sociedades alfareras del Chile central.
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